Queda un vacío en la Iglesia difícil de cubrir.
Durante muchos años libró la gran batalla contra la cultura de la muerte: el aborto. Fue un acérrimo enemigo de cualquier sistema de manipulación de embriones.
Se lo atacó sin éxito por su firme postura contra cualquier método contra natura; contra las uniones entre homosexuales; contra el uso del preservativo –fuese para el mal uso del control de la natalidad –puesto que es la fidelidad el único medio lícito; como para evitar lo inevitable: la propagación y el contagio de la pandemia del SIDA.
Desde Roma, como desde cualquier lugar en donde se encontrara, afirmó con valentía que; no solo la mujer, sino los médicos -o quienes fuesen que participaran en cualquiera de estos hechos- quedarían automáticamente excomulgados.
No se conformó con formar dentro de la misma Iglesia, sino que formó hacia fuera verdaderos luchadores por los valores católicos para denunciar en ámbitos políticos de todo el mundo la cultura de la muerte desde cualquier perspectiva “con palabras y con hechos”.
Dijo anoche el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Comisión Ecclesia Dei: “Defendió los valores cristianos de la vida ante los parlamentos de muchas naciones católicas y no católicas, defendió intrépidamente el derecho a la vida".
En su edición de hoy 20 de Abril, el Padre Juan Claudio Sanahuja, de Noticias Globales, en su Boletín “In Memoriam” dice: Hace unos días, cuando nadie preveía este desenlace, con unos amigos le comentamos que había quienes pensaban que cuando él no estuviera al frente del Pontificio Consejo para la Familia, nosotros dejaríamos de trabajar. “Jamás”, nos respondió, “sigan adelante en cualquier circunstancia, nuestra adhesión es a la Verdad, no a una persona”.
“Hoy, Alfonso López Trujillo, seguramente recibió ya, en el Cielo, una gran caricia de la Santísima Virgen”.
Desde Argentinidad y Chicos Perdidos, como admiradores y seguidores de su buen combate, intentaremos seguir, en la medida que podamos, sus pasos.
Requiescat in Pace